Antes de ayudar: ayudar sin hacer daño
Ayudar sin hacer daño
La buena intención no basta. Antes de acompañar a una familia verificamos identidad y credenciales, exigimos una orientación previa con evaluación y revisamos la idoneidad para cada tipo de caso.
La buena intención no es suficiente. Nadie queda activo ni recibe un emparejamiento sin aprobar esta orientación y sin aceptar el código de conducta y la política de protección de la niñez.